El transporte urbano también es un espacio para la mendicidad

Dirigentes señalan que para las empresas de transporte público es difícil controlar esta situación.

Ver a personas que abordan buses en los sectores céntricos de la ciudad de Loja y otros de masiva afluencia, para pedir limosna, es una realidad que no pasa desapercibida para los usuarios de la transportación urbana pública.

Quienes se suben a los buses para pedir colaboración aducen varias cosas para conmover a los pasajeros. Entre lo más recurrente están las versiones que apunta a que padecen algún mal de salud y necesitan dinero para el tratamiento, o que alguno de sus familiares es quien atraviesa un duro momento en su salud.

Nixon Granda, presidente de la compañía Urbaexpress, señala que para esta empresa es difícil controlar la presencia de mendigos en sus unidades e impedir que realicen su actividad. Explica que al ser vehículos que son abordados por bastantes personas, es complicado identificar cuál de ellas “sube con determinada intención”.

Aclara que este problema social lo ha visto en incremento en la ciudad y no solo al interior de los buses, sino también en las intersecciones donde existen semáforos.

A su criterio, el control a la mendicidad es un tema que les corresponde a las autoridades competentes. Cree que las instituciones deben dar el apoyo necesario a las personas que en verdad lo necesitan.

De su parte José Maldonado, gerente de la compañía Urbasur, asevera que como empresa no pueden hacer mucho para controlar la mendicidad dentro de los buses. Dice que requieren de apoyo de las autoridades para hacerle frente a esta problemática, que a su criterio, se da en buen porcentaje en el interior de las unidades de servicio público.

No oculta su preocupación por la mendicidad. Refiere que en algunas ocasiones incluso ingresan menores de edad a solicitar dinero a los pasajeros. Sin embargo son personas adultas las que practican en mayor número esta actividad. Considera que varias de estas personas mienten con el fin de recibir dinero. Pone como ejemplo que en algunas ocasiones quienes solicitan limosna aducen que deben comprar medicamentos y para ello presentan una supuesta receta. Pero cuando alguien le pide dicha receta para solidarizarse con la compra de las medicinas, el mendigo se niega a entregar el supuesto documento. “Más es la mentira que existe dentro de los buses”, asegura.

Aclara que en los buses que recorren la ruta troncal es menor la presencia de esta problemática, porque se debe comprar el ticket para pasar los torniquetes, para finalmente abordar el transporte. (JGN)

Acciones contra la mendicidad

El director distrital en Loja del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), Jorge Zúñiga, indicó que manejan un proyecto de erradicación de la mendicidad, en convenio con la Fundación de Desarrollo Integral (Fundin).

Como parte del trabajo, informó que personal técnico realiza controles todos los días en sitios donde principalmente se han detectado presencia de personas ejerciendo la mendicidad. Entre esos lugares están las paradas de buses.

Se realizan abordajes a estas personas para identificar su situación de riesgo y socioeconómica.

Zúñiga señala que existen casos que los mendigos son usados por otras personas para pedir dinero. “Hay problemas de trata, hay problemas de explotación, problemas de abuso psicológico”, dice.

Recomienda a la ciudadanía que cuando vea una persona solicitando dinero y se note que tiene algún problema médico, llame al MIES o al ECU-911.

También aconseja no entregar dinero a estas personas, porque así se fomenta la mendicidad.

Tomado de Diario La Hora/Loja

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